Crear pasta de colores en casa es una experiencia culinaria que transforma un plato sencillo en una obra de arte comestible. Esta guía completa te llevará de la mano a través del proceso, desde la selección de ingredientes naturales hasta el emplatado final, demostrando lo fácil y gratificante que es añadir un toque visual y nutritivo a tus comidas.
Pasta de colores con verduras y especias la guía para crearla en casa.
- La base perfecta: La proporción clásica para la masa es de 100 gramos de harina tipo "00" por cada huevo grande.
- El secreto del color: Añade purés de verduras muy densos (espinacas, remolacha) o especias en polvo (cúrcuma) a los huevos batidos antes de incorporarlos a la harina.
- Ingredientes naturales: Utiliza espinacas para el verde, remolacha para el rojo, cúrcuma para el amarillo y tinta de calamar para un elegante negro.
- Cocción ideal: Cuece la pasta "al dente" para asegurar que los colores se mantengan vibrantes y no pierdan intensidad en el agua.
- Salsas recomendadas: Elige acompañamientos suaves como mantequilla y salvia, pesto o salsas de nata que realcen el color de la pasta en lugar de ocultarlo.
Más que un plato bonito: el arte de la pasta de colores
En los últimos años, he notado una tendencia creciente hacia la cocina artesanal y el "hecho en casa", y la pasta de colores se ha convertido en una de sus estrellas. No es solo una cuestión de estética, aunque la verdad es que un plato de pasta vibrante es irresistible, especialmente en un mundo donde la presentación en redes sociales como Instagram es clave. Más allá del atractivo visual, que sin duda eleva cualquier comida, esta técnica nos permite incorporar nutrientes de forma creativa, incluso "escondiendo" verduras en la masa, lo que la convierte en una opción fantástica para toda la familia.

El lienzo en blanco: cómo dominar la masa de pasta fresca
Para mí, la clave de una pasta de colores espectacular reside en dominar la masa base. Hay tres pilares fundamentales que siempre recalco en mis talleres:
- La elección de la harina: La harina tipo "00" es mi favorita para una pasta suave y delicada, ideal para la mayoría de las preparaciones. Sin embargo, si buscas una textura más firme y con más mordida, la sémola de trigo duro es una excelente alternativa. La diferencia es sutil pero significativa en el resultado final.
- La proporción de oro: Aquí no hay secretos. La regla de oro es 100 gramos de harina por cada huevo grande. Esta proporción garantiza una masa con la hidratación perfecta, fácil de trabajar y con una elasticidad envidiable.
- El amasado y el reposo: Estos dos pasos son cruciales. Un buen amasado desarrolla el gluten, dando a la masa su característica elasticidad. Yo siempre digo que hay que amasar con ganas, al menos 10-15 minutos, hasta que la masa esté suave y homogénea. Luego, el reposo, envuelta en film transparente, es igualmente importante. Permite que el gluten se relaje, facilitando el estirado y evitando que la pasta se encoja.

El arcoíris en tu cocina: guía de colorantes naturales
Ahora viene la parte divertida: ¡darle color a nuestra pasta! Siempre recomiendo usar ingredientes naturales, no solo por la salud, sino también por los matices de sabor que aportan. Aquí tienes mi guía para un arcoíris en tu cocina:
| Color Deseado | Ingrediente Natural Principal | Notas de Preparación y Sabor |
|---|---|---|
| Verde | Puré de espinacas cocidas | Cocina las espinacas, escúrrelas muy bien y tritúralas hasta obtener un puré denso. Aporta un sabor terroso suave. También puedes usar perejil o albahaca. |
| Rosa/Rojo | Puré de remolacha cocida | Hierve o asa la remolacha, pélala y haz un puré lo más seco posible. El color es vibrante y el sabor es dulce y ligeramente terroso. El concentrado de tomate da un tono más anaranjado. |
| Amarillo/Naranja | Cúrcuma en polvo | Disuelve una pizca de cúrcuma en los huevos batidos. Aporta un color amarillo intenso y un toque especiado sutil. Para naranja, puedes usar puré de zanahoria o pimentón dulce. |
| Negro | Tinta de calamar o sepia | Este es el clásico. Añade la tinta directamente a los huevos. El color es espectacular y aporta un delicioso sabor marino. |
| Morado/Azul | Puré de lombarda cocida | Cocina la lombarda y tritúrala. Una pizca de bicarbonato puede ayudar a intensificar el morado. También se puede usar puré de arándanos para un tono más rojizo-morado. |
Manos a la masa: tu pasta de colores paso a paso
Con la teoría clara, es hora de ensuciarse las manos. El proceso es más sencillo de lo que parece, te lo aseguro:
- Prepara el pigmento: Este es el primer paso y el más importante para el color. Si usas purés de verduras (espinacas, remolacha, zanahoria), asegúrate de que estén extremadamente secos. Yo suelo cocerlos y luego prensarlos con un paño de cocina limpio para extraerles la mayor cantidad de líquido posible. Esto es crucial para no alterar la hidratación de la masa. Si usas especias en polvo o tinta de calamar, no necesitas este paso.
- Integra el colorante con los huevos: En un bol, bate los huevos y añade el puré de verdura o el colorante en polvo/líquido. Mezcla bien hasta que el color esté uniformemente distribuido en la mezcla de huevo.
- Amasar hasta un color uniforme y reposar: En un cuenco grande o directamente sobre la encimera, forma un volcán con la harina y vierte la mezcla de huevos coloreados en el centro. Poco a poco, ve incorporando la harina desde los bordes hacia el centro, hasta formar una masa. Luego, amasa enérgicamente durante 10-15 minutos. Al principio puede parecer pegajosa, pero con el amasado se volverá suave, elástica y, lo más importante, con un color uniforme. Envuelve la masa en film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante al menos 30 minutos. Este reposo es fundamental.
- Estirar y cortar la pasta: Una vez reposada, divide la masa en porciones manejables. Puedes estirarla con un rodillo, trabajando desde el centro hacia los bordes y girando la masa para obtener un grosor uniforme. Si tienes una máquina de pasta, es aún más fácil: pásala por los ajustes de grosor decrecientes hasta alcanzar el deseado. Finalmente, corta la pasta en la forma que prefieras: tagliatelle, fettuccine, pappardelle, o incluso formas más elaboradas como farfalle.
3 recetas para lucir tu pasta de colores
Una vez que tienes tu pasta de colores lista, el siguiente paso es lucirla. Aquí te dejo tres ideas que, por mi experiencia, hacen brillar estos platos:
- Tagliatelle de espinacas con mantequilla, salvia y piñones: La pasta verde de espinacas combina a la perfección con una salsa tan clásica y delicada. La mantequilla y la salvia realzan el sabor de la pasta sin opacarla, y los piñones tostados añaden una textura crujiente y un toque aromático. Es un plato que visualmente es muy atractivo y gustativamente, una delicia reconfortante.
- Farfalle de remolacha con salsa cremosa de queso de cabra y nueces: La pasta rosa-rojiza de remolacha es ideal para esta combinación. La acidez y cremosidad del queso de cabra contrasta maravillosamente con el dulzor de la remolacha, mientras que las nueces aportan un crujido y un sabor terroso que complementa muy bien. Es un plato sofisticado y lleno de color.
- Spaghetti de tinta de calamar con gambas al ajillo y guindilla: Si te atreves con el negro, esta es una opción espectacular. La tinta de calamar aporta un sabor marino inconfundible que se potencia con unas gambas salteadas en ajo y un toque de guindilla. Es un plato con una presencia muy elegante y un sabor intenso que no deja indiferente a nadie.
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Consejos finales para un resultado de chef
Para que tu experiencia con la pasta de colores sea un éxito rotundo, quiero dejarte algunos consejos que he aprendido con los años:
- Cocción "al dente": Este es un mandamiento en la cocina italiana, y más aún con la pasta de colores. Cocerla "al dente" no solo mejora la textura, sino que también ayuda a preservar la intensidad de los colores. Una cocción excesiva puede hacer que los pigmentos se diluyan en el agua y la pasta pierda su vibrante tonalidad.
- Salsas que realzan: Cuando emplates, piensa en la pasta como la protagonista. Elige salsas que complementen su color en lugar de ocultarlo. Salsas a base de mantequilla, aceite de oliva, pesto claro, o cremas suaves de queso o nata son ideales. Evita salsas muy densas o de colores oscuros si quieres que tu pasta de colores brille de verdad.
- Secado y conservación: Si no vas a cocinar toda la pasta inmediatamente, puedes secarla. Extiéndela sobre una superficie enharinada o cuélgala en un tendedero de pasta. Una vez seca (puede tardar varias horas o incluso un día, dependiendo de la humedad), puedes guardarla en un recipiente hermético en un lugar fresco y seco durante varias semanas. También puedes congelarla fresca, extendida en una bandeja y luego transferida a una bolsa, para tenerla lista en cualquier momento.
