Preparar la pizza vegana perfecta en casa es una experiencia culinaria gratificante que está al alcance de todos. En esta guía completa, te llevaré de la mano para que domines cada aspecto, desde la elaboración de una masa impecable y una salsa de tomate vibrante, hasta el secreto de un queso vegano que realmente se derrite y la selección de los toppings más creativos. Prepárate para lograr un resultado delicioso y con un acabado profesional.
Tu guía para una pizza vegana casera los secretos para un resultado perfecto
- La base de la pizza es clave: puedes optar por una masa tradicional italiana, que es naturalmente vegana, o por alternativas sin gluten como la de coliflor.
- El queso vegano que se derrite es posible: las mejores opciones son los quesos comerciales (Violife), una mozzarella casera cremosa a base de anacardos o una versión económica con patata y zanahoria.
- El sabor auténtico está en la sencillez: una salsa de tomate casera con ingredientes de calidad como tomates San Marzano, albahaca y buen aceite de oliva marca la diferencia.
- La creatividad no tiene límites: además de las verduras, puedes usar proteínas vegetales como Heura o chorizo vegano, y toques gourmet como higos o aceite de trufa.

Consigue una masa de pizza perfecta y 100% vegetal
La masa es, sin duda, el alma de cualquier pizza. Para una pizza vegana excepcional, tienes dos caminos principales: la masa tradicional italiana, que es naturalmente vegana, o las cada vez más populares alternativas sin gluten. Ambas opciones pueden dar resultados increíbles si se preparan con cariño y atención.
Masa tradicional italiana
La masa de pizza italiana, con su textura elástica y su sabor profundo, es un clásico por una razón. Es increíblemente sencilla de hacer y, por naturaleza, es 100% vegana. La clave está en la calidad de los ingredientes y, sobre todo, en el proceso de fermentación, que es lo que le da ese sabor y esa ligereza tan característicos.
- Prepara los ingredientes: Necesitarás 500g de harina de fuerza (o harina panificable), 300ml de agua tibia, 7g de levadura seca de panadero (o 20g de levadura fresca), 10g de sal fina y 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
- Activa la levadura: En un bol pequeño, mezcla el agua tibia con la levadura y una pizca de azúcar (opcional, ayuda a activar la levadura). Deja reposar unos 5-10 minutos hasta que veas burbujas.
- Mezcla y amasa: En un bol grande, combina la harina y la sal. Haz un hueco en el centro y vierte la mezcla de levadura y el aceite de oliva. Mezcla con una cuchara de madera o con las manos hasta que se forme una masa pegajosa.
- Amasa a fondo: Pasa la masa a una superficie ligeramente enharinada y amasa durante unos 10-15 minutos. Al principio será pegajosa, pero con el amasado se volverá suave, elástica y menos adherente. Sabrás que está lista cuando puedas estirarla sin que se rompa fácilmente (prueba de la membrana).
- Primera fermentación: Forma una bola con la masa, úntala ligeramente con aceite y colócala en un bol grande. Tapa con un paño húmedo o film transparente y deja fermentar en un lugar cálido durante al menos 1-2 horas, o hasta que duplique su tamaño. Personalmente, me gusta una fermentación lenta en la nevera durante 24 horas para un sabor más complejo.
- Desgasifica y porciona: Una vez fermentada, desgasifica suavemente la masa presionando con los nudillos. Divídela en 2-3 porciones, dependiendo del tamaño de pizza que desees.
- Segunda fermentación (opcional): Forma bolas con cada porción y déjalas reposar cubiertas unos 30 minutos más antes de estirar. Esto las hará más fáciles de manejar.
Alternativas sin gluten
Si buscas una opción sin gluten o simplemente quieres experimentar con diferentes texturas y sabores, el mundo de las masas veganas sin gluten es muy amplio. Aquí te presento algunas de las más populares y saludables:
- Base de coliflor: Esta es una de mis favoritas por ser ligera, baja en carbohidratos y sorprendentemente deliciosa. Se prepara triturando coliflor cruda, mezclándola con aglutinantes como harina de almendras o de garbanzo, levadura nutricional y especias, y luego horneándola previamente hasta que esté firme. Es crujiente y muy nutritiva.
- Harina de garbanzo: Las masas hechas con harina de garbanzo tienen un sabor ligeramente terroso y una textura densa. Son ricas en proteínas y fibra.
- Harina de arroz integral: A menudo se combina con otras harinas sin gluten para mejorar la textura. Proporciona una base más suave y neutra.
- Mezclas comerciales sin gluten: Muchas marcas ofrecen mezclas de harinas sin gluten ya preparadas, que facilitan mucho el proceso y suelen dar buenos resultados. Solo asegúrate de que sean aptas para veganos.
La salsa de tomate casera que cambiará tu pizza
Una buena pizza, incluso la vegana, se sustenta en una salsa de tomate excepcional. Olvídate de las salsas prefabricadas; el secreto para un sabor auténtico y vibrante reside en la simplicidad y la calidad de los ingredientes. Una salsa casera no solo es fácil de hacer, sino que eleva tu pizza a otro nivel, te lo aseguro.
Para mí, la clave está en usar tomates enlatados de buena calidad, preferiblemente pelados enteros y de la variedad San Marzano si puedes encontrarlos. Su dulzura y bajo nivel de acidez son inigualables.
Ingredientes clave:
- 1 lata (800g) de tomates pelados enteros de calidad (tipo San Marzano)
- 2 dientes de ajo grandes, picados finamente
- Un puñado de hojas de albahaca fresca
- 2-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra de buena calidad
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Pasos para prepararla:
- Sofríe el ajo: En una sartén a fuego medio, calienta el aceite de oliva. Añade el ajo picado y sofríelo suavemente durante 1-2 minutos, hasta que esté fragante pero sin que se dore demasiado.
- Añade los tomates: Vierte los tomates en la sartén. Puedes aplastarlos ligeramente con una cuchara de madera o con las manos si prefieres una textura más rústica. Si buscas una salsa más fina, puedes triturarlos previamente con una batidora de mano.
- Cocina a fuego lento: Lleva la salsa a ebullición suave y luego reduce el fuego a bajo. Deja que hierva a fuego lento durante al menos 15-20 minutos, o hasta que espese ligeramente y los sabores se mezclen. Remueve ocasionalmente.
- Finaliza: Retira del fuego. Incorpora las hojas de albahaca fresca (puedes picarlas o dejarlas enteras) y sazona con sal y pimienta al gusto. Prueba y ajusta si es necesario. ¡Ya está lista para usar!
El queso vegano ideal sí existe y aquí tienes cómo lograrlo
El queso es a menudo el mayor desafío al hacer pizza vegana, pero te aseguro que es posible lograr un resultado fundente y delicioso. Basado en mi experiencia, hay tres vías principales para conseguir ese efecto de queso que se derrite y gratina a la perfección. Cada una tiene sus ventajas, así que puedes elegir la que mejor se adapte a tus preferencias y tiempo.
Queso de anacardos
Esta es una de las opciones caseras más populares y versátiles. Los anacardos, cuando se remojan y se trituran, crean una base increíblemente cremosa que, con los condimentos adecuados, puede simular muy bien la textura y el sabor de la mozzarella. La levadura nutricional es clave aquí, ya que aporta ese sabor umami característico.
- Remoja los anacardos: Remoja 1 taza de anacardos crudos en agua caliente durante al menos 30 minutos, o en agua fría durante 2-4 horas. Escúrrelos bien.
- Tritura los ingredientes: En una batidora de alta velocidad, combina los anacardos escurridos con 1/2 taza de agua fresca, 2 cucharadas de levadura nutricional, 1 cucharada de zumo de limón, 1 diente de ajo pequeño (opcional), 1/2 cucharadita de sal y una pizca de pimienta blanca.
- Procesa hasta obtener una crema: Bate hasta obtener una crema muy suave y homogénea. Si es necesario, añade un poco más de agua, una cucharada a la vez, hasta alcanzar la consistencia deseada (debe ser espesa pero untable).
- Listo para usar: Extiende esta crema sobre tu pizza antes de hornear. Se dorará y formará una capa deliciosa.
Queso de patata
El queso de patata ha ganado mucha popularidad como una alternativa económica, sin frutos secos y sorprendentemente elástica. Es una opción fantástica si tienes alergias o simplemente buscas una alternativa más accesible. El ingrediente secreto para la elasticidad es el almidón de tapioca (o almidón de yuca), que le da esa textura "chiclosa" al derretirse.
- Prepara la base: Cocina 1 patata mediana (unos 200g) y 1 zanahoria pequeña (unos 50g) hasta que estén muy tiernas. Escúrrelas bien.
- Mezcla los ingredientes: En una batidora, combina la patata y la zanahoria cocidas con 1/2 taza de agua, 1/4 taza de levadura nutricional, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharadita de sal, 1/2 cucharadita de ajo en polvo y 3-4 cucharadas de almidón de tapioca.
- Cocina hasta espesar: Vierte la mezcla en una olla pequeña a fuego medio-bajo. Remueve constantemente con una cuchara de madera o espátula. La mezcla empezará a espesar y a volverse elástica en pocos minutos. Sigue removiendo hasta que tenga una consistencia densa y chiclosa, similar a la mozzarella fundida.
- Deja enfriar y ralla: Retira del fuego y vierte la mezcla en un recipiente ligeramente aceitado. Deja enfriar por completo en la nevera hasta que esté firme. Una vez frío, puedes rallarlo o desmenuzarlo sobre tu pizza.
Quesos comerciales
Si el tiempo es oro o simplemente prefieres la comodidad, los quesos veganos comerciales han avanzado muchísimo en los últimos años. Hay opciones excelentes que funden y gratinan de maravilla. Es la solución más rápida y, a menudo, la más parecida a la experiencia tradicional del queso.
- Conveniencia: Son la opción más rápida y sencilla, perfectos para cuando no tienes tiempo de preparar queso casero.
- Variedad: Puedes encontrar mozzarella, cheddar, gouda y otras variedades en formatos rallados o en bloque.
- Marcas recomendadas: Busca marcas como Violife, que ofrece una mozzarella rallada que se derrite fantásticamente, o Heura, que también tiene opciones interesantes. También hay marcas locales que están haciendo un trabajo excelente, como Mommus.
- Consejo: Lee las etiquetas para asegurarte de que los ingredientes se alinean con tus preferencias y busca reseñas para saber cuáles funden mejor.

Inspírate con estas ideas de toppings para tu pizza
Una vez que tienes la masa, la salsa y el queso listos, ¡llega la parte divertida! Los toppings son el lienzo donde puedes expresar tu creatividad. Las opciones veganas son infinitas y van mucho más allá de las verduras básicas. Aquí te dejo algunas combinaciones que me encantan, tanto clásicas reinventadas como ideas más atrevidas.
Combinaciones clásicas que nunca fallan
Estas son mis versiones veganas de pizzas que la mayoría de la gente adora. Son sabores familiares con un toque vegetal.
- Pizza Barbacoa "Chicken" Vegana: Base de salsa barbacoa, queso vegano que se derrita, trozos de Heura (o seitán) marinado en salsa barbacoa, cebolla morada en juliana, pimiento verde y un toque de cilantro fresco al salir del horno.
- Pizza "Pepperoni" Vegano: Salsa de tomate, queso vegano rallado, rodajas de chorizo vegano (hay opciones muy logradas en el mercado), aceitunas negras y orégano.
- Pizza Funghi con Trufa: Salsa de tomate, queso vegano, champiñones laminados (shiitake, portobello, ostra), un chorrito de aceite de trufa blanca después de hornear y perejil fresco picado.
- Pizza Mediterránea: Salsa de tomate, queso vegano (o "ricotta" de tofu), pimientos asados, aceitunas Kalamata, cebolla roja, alcachofas marinadas y un toque de orégano.
Ideas gourmet para paladares atrevidos
Si te gusta experimentar y sorprender, estas combinaciones elevan la pizza a un plato digno de un restaurante. Son perfectas para una cena especial.
- Pizza de Higos y Rúcula con Balsámico: Base de aceite de oliva y ajo (sin salsa de tomate), queso vegano cremoso (como el de anacardos), higos frescos en rodajas, cebolla caramelizada. Una vez horneada, añade rúcula fresca y un glaseado de vinagre balsámico.
- Pizza de Calabaza Asada y Salvia: Base de crema de calabaza asada (en lugar de salsa de tomate), queso vegano cremoso, trozos de calabaza asada, hojas de salvia fresca y un toque de nueces picadas.
- Pizza "Ricotta" de Tofu y Espinacas: Base de salsa de tomate, una capa generosa de "ricotta" de tofu (tofu desmenuzado con levadura nutricional, ajo en polvo y zumo de limón), espinacas frescas, piñones tostados y un toque de ralladura de limón.
- Pizza de Pesto y Tomates Secos: Base de pesto vegano (sin queso), queso vegano rallado, tomates secos en aceite, piñones y albahaca fresca.
Los trucos finales para un horneado de pizzería
Has puesto todo tu esfuerzo en la masa, la salsa y los toppings, ahora es el momento de rematar la faena con un horneado perfecto. Estos trucos son los que, desde mi punto de vista, marcan la diferencia entre una buena pizza casera y una que parece salida de una pizzería.
- El orden de los ingredientes importa: Primero, extiende una capa uniforme de salsa de tomate sobre la masa. Luego, añade tus toppings principales. El queso vegano, ya sea casero o comercial, lo pongo al final. Esto permite que se derrita y gratine de manera más efectiva, creando una capa dorada y burbujeante. Si lo pones debajo, puede que no se funda tan bien o que se "pierda" entre los otros ingredientes.
- Superficie de horneado muy caliente: Este es un truco fundamental para una base crujiente. Precalienta tu horno a la temperatura más alta que alcance (normalmente 220-250°C) con la piedra de pizza o la bandeja de horno dentro, durante al menos 30-45 minutos. Una superficie bien caliente ayuda a que la masa se cocine instantáneamente por debajo, evitando que quede blanda. Si no tienes piedra, una bandeja de horno de metal grueso funciona muy bien.
- Temperatura alta y tiempo justo: Una vez que la pizza está montada, deslízala rápidamente sobre la superficie caliente del horno. Hornea a la temperatura máxima durante 8-15 minutos, dependiendo de tu horno y del grosor de la masa. Vigila de cerca: la pizza estará lista cuando los bordes estén dorados y crujientes, y el queso vegano burbujee y tenga un ligero color. ¡No la cocines de más para evitar que se seque!
- No sobrecargues la pizza: Aunque la tentación es grande, poner demasiados toppings puede hacer que la pizza suelte mucha agua, humedeciendo la masa y dificultando que se cocine uniformemente. Menos es más en este caso.
- Un toque final de sabor: Una vez fuera del horno, me encanta añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra, unas hojas de albahaca fresca o un poco de "parmesano" vegano rallado. Estos toques finales realzan el sabor y el aroma.
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Soluciona los problemas más comunes al hacer pizza vegana
Incluso los chefs más experimentados se enfrentan a desafíos en la cocina. Hacer pizza vegana tiene sus particularidades, y es normal encontrarse con algunos problemas comunes. Aquí te presento las soluciones rápidas a los errores más frecuentes, para que tu próxima pizza sea un éxito rotundo.
| Problema Común | Solución Rápida |
|---|---|
| El queso vegano no se derrite o queda gomoso. | Asegúrate de usar un queso vegano formulado para fundir (como Violife, Heura o los caseros con tapioca). Hornea la pizza a temperatura muy alta y, si es necesario, coloca la pizza bajo el grill (broiler) los últimos 1-2 minutos para un gratinado perfecto, vigilando constantemente. |
| La masa queda cruda por dentro o blanda. | Precalienta el horno con la piedra o bandeja a la temperatura máxima durante al menos 30-45 minutos antes de introducir la pizza. Estira la masa lo más fina posible y no la sobrecargues con toppings. Asegúrate de que la masa haya fermentado lo suficiente. |
| La masa se humedece y queda pegajosa. | Este problema suele ser por exceso de ingredientes, especialmente aquellos con alto contenido de agua (champiñones, pimientos). Escurre bien los vegetales antes de usarlos, o incluso puedes saltearlos ligeramente para eliminar el exceso de humedad. No uses demasiada salsa de tomate. |
| Los bordes de la pizza no suben o no quedan crujientes. | Asegúrate de que tu masa tenga una buena fermentación. Al estirar, deja un pequeño borde sin aplastar para que pueda subir. Hornea a temperatura muy alta y, si es posible, con una piedra de pizza para una cocción más uniforme y una base crujiente. |
