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Manuel Gastélum

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2 de octubre de 2025

Masa de pizza casera: la receta profesional para un éxito crujiente

Masa de pizza casera: la receta profesional para un éxito crujiente

Índice

Preparar una masa de pizza casera que rivalice con las de tu pizzería favorita puede parecer un desafío, pero te aseguro que es más sencillo de lo que piensas. En este artículo, te revelaré la receta infalible y todos los secretos y trucos para conseguir una masa de pizza profesional: crujiente, aireada y deliciosa, incluso si eres un principiante en el arte de la panificación.

Consigue una masa de pizza profesional con 5 ingredientes básicos la receta definitiva.

  • Harina de fuerza: Utiliza siempre harina con más de 12g de proteína para asegurar una masa elástica y con buena estructura.
  • Hidratación ideal: La proporción clave es 60-65% de agua sobre el peso de la harina (ej: 600-650 ml por 1 kg de harina).
  • Levadura: Puedes usar levadura fresca o seca. La proporción es 3:1 (15g de fresca equivalen a 5g de seca).
  • Fermentación en frío: Para un sabor y digestibilidad superiores, deja madurar la masa en la nevera entre 24 y 72 horas.
  • Amasado correcto: Amasa hasta que la masa esté lisa y supere la "prueba de la membrana" (poder estirarla finamente sin que se rompa).

ingredientes para masa de pizza casera sobre una mesa de madera

Qué necesitas para una masa de pizza perfecta

Para lograr una masa de pizza excepcional, la calidad de los ingredientes es fundamental. No necesitas muchos, pero sí los correctos y en las proporciones adecuadas. Aquí te detallo los cinco pilares de nuestra receta:

  • Harina de fuerza: Este es, sin duda, el ingrediente más importante. Necesitas una harina con un alto contenido de proteína (más de 12g por cada 100g), lo que en España se conoce como harina de "gran fuerza" o específica para pizza. La proteína es la clave para desarrollar el gluten, que a su vez proporciona la elasticidad y la estructura necesaria para una masa que se estire bien y forme una corteza aireada.
  • Agua: La hidratación ideal para una masa de pizza suele estar entre el 60-65% del peso de la harina. Es decir, por cada kilogramo de harina, usarás entre 600 y 650 ml de agua. La temperatura del agua es crucial: debe estar tibia (alrededor de 25-30°C), nunca caliente, ya que el calor excesivo podría "matar" la levadura y evitar que la masa fermente correctamente.
  • Levadura: La levadura es el motor de nuestra masa, la encargada de producir el dióxido de carbono que la hará crecer y le dará esa textura esponjosa. Puedes optar por levadura fresca de panadero o levadura seca instantánea. Si usas levadura fresca, que a menudo aporta un sabor más profundo, la proporción de conversión es de 3:1; es decir, 15g de levadura fresca equivalen a 5g de levadura seca.
  • Sal: Más allá de potenciar el sabor, la sal juega un papel vital en la estructura del gluten y en la regulación de la actividad de la levadura. Es importante no poner la sal en contacto directo con la levadura al principio, ya que puede inhibir su acción.
  • Aceite de oliva virgen extra: Un buen chorrito de aceite de oliva no solo añade sabor y aroma a la masa, sino que también contribuye a su elasticidad, la hace más fácil de trabajar y ayuda a conseguir una corteza más tierna y ligeramente crujiente.

La receta de masa de pizza paso a paso para principiantes

Con los ingredientes listos, es hora de poner las manos en la masa. Este proceso está diseñado para ser claro y directo, incluso si es tu primera vez.

  1. Paso 1: La autolisis y mezcla inicial. En un bol grande, mezcla la harina con el agua tibia. Simplemente une los ingredientes hasta que no queden grumos secos de harina. No amases. Cubre el bol con un paño húmedo o film transparente y deja reposar durante 20-30 minutos. Este proceso, conocido como "autolisis", permite que la harina absorba el agua por completo y que el gluten comience a desarrollarse por sí solo, facilitando enormemente el amasado posterior.
  2. Paso 2: Incorporación de levadura, sal y amasado. Pasado el tiempo de autolisis, añade la levadura (previamente disuelta en un poquito del agua si es fresca, o directamente si es seca) y la sal. Comienza a amasar. Si lo haces a mano, amasa durante unos 10-15 minutos con movimientos de estirar y plegar. Si usas una amasadora, unos 7-10 minutos a velocidad media serán suficientes. La masa estará lista cuando esté lisa, elástica y no se pegue a las manos. Una buena señal es la "prueba de la membrana": toma un trozo pequeño de masa y estíralo con cuidado entre tus dedos; si puedes formar una membrana fina y casi transparente sin que se rompa, ¡está perfecta! Finalmente, incorpora el aceite de oliva y amasa un par de minutos más hasta que se integre.
  3. Paso 3: Primera fermentación (levado en bloque). Forma una bola con la masa y colócala en un bol ligeramente aceitado. Cúbrelo con film transparente o un paño húmedo y déjala reposar a temperatura ambiente (idealmente entre 20-24°C) durante 1.5 a 2 horas, o hasta que duplique su tamaño. Este es el primer levado y es crucial para el desarrollo de la estructura y el sabor.
  4. Paso 4: Boleado y reposo. Una vez que la masa haya duplicado su tamaño, vuelca suavemente sobre una superficie ligeramente enharinada. Divídela en las porciones deseadas (normalmente 250-300g por pizza individual). Con cada porción, forma una bola tensando la superficie hacia abajo, creando una tensión superficial que ayudará a que la masa crezca de forma uniforme. Coloca las bolas en un recipiente hermético o en una bandeja con espacio entre ellas, ligeramente aceitadas, cúbrelas y estarán listas para la fermentación en frío.

El secreto profesional para una masa con más sabor y digestibilidad

Si quieres llevar tu masa de pizza al siguiente nivel, el secreto reside en la fermentación en frío, también conocida como maduración en nevera. Este proceso lento y prolongado es el que utilizan los profesionales para conseguir masas con una profundidad de sabor inigualable y una digestibilidad superior. Durante la maduración en frío, las enzimas tienen más tiempo para descomponer los almidones complejos en azúcares simples, lo que no solo enriquece el sabor, sino que también facilita la digestión. Además, el gluten se relaja, resultando en una masa más elástica y fácil de estirar.

Aquí te explico cómo planificar tu preparación:

  • 24 horas: Si tienes poco tiempo, 24 horas en la nevera ya harán una gran diferencia, aportando un sabor más sutil y una textura mejorada.
  • 48 horas: Este es mi punto dulce. 48 horas de maduración ofrecen un equilibrio perfecto entre sabor, aroma y digestibilidad. La masa estará increíblemente fácil de manejar.
  • 72 horas: Para los más pacientes, 72 horas resultarán en un sabor más intenso y complejo, con notas ligeramente ácidas que recuerdan a las mejores pizzas napolitanas.

bolas de masa de pizza fermentando en el frigorífico

Cómo estirar la masa a mano para un borde aireado y perfecto

Estirar la masa correctamente es tan importante como su preparación. El objetivo es preservar las burbujas de aire creadas durante la fermentación, especialmente en los bordes, para lograr ese "cornicione" (borde) esponjoso y crujiente tan característico de una buena pizza. Aquí te explico la técnica:

Saca la bola de masa de la nevera al menos una hora antes de usarla para que se atempere. Coloca la bola sobre una superficie ligeramente enharinada (o, mejor aún, con sémola fina de trigo duro para evitar que se pegue). Con las yemas de los dedos, presiona suavemente desde el centro hacia afuera, dejando un centímetro de borde sin tocar. Luego, levanta la masa y gírala, permitiendo que la gravedad la estire. Puedes usar tus nudillos para estirarla aún más, siempre manteniendo el borde intacto. La clave es ser delicado y dejar que la masa se estire por sí misma.

Errores a evitar:

  • Usar el rodillo: ¡Nunca uses un rodillo! Aplasta las burbujas de aire que tanto esfuerzo te costó crear, resultando en una base densa y sin el borde aireado deseado.
  • Romper la masa: Si la masa se rompe al estirarla, es posible que no haya fermentado lo suficiente o que la hayas manipulado con demasiada fuerza. Sé paciente y suave.
  • Dejar el centro demasiado fino: Asegúrate de que el centro no quede transparente, ya que podría romperse al añadir los ingredientes o quedar demasiado crujiente y seco al hornear.

Guía rápida para solucionar los problemas más comunes con tu masa

A veces, las cosas no salen como esperamos. Aquí tienes soluciones rápidas a los problemas más frecuentes que puedes encontrar al hacer masa de pizza:

Problema Común Solución Rápida y Causa Probable
Mi masa no sube Causa probable: Levadura inactiva (caducada o "muerta" por agua muy caliente), contacto directo de la sal con la levadura, o temperatura ambiente demasiado fría.
Solución: Asegúrate de que la levadura esté fresca y activa (puedes probarla disolviéndola en agua tibia con un poco de azúcar y esperando burbujas). Usa agua tibia, no caliente. Añade la sal después de la levadura y mezcla bien. Busca un lugar cálido para el levado.
La masa está muy pegajosa Causa probable: Exceso de hidratación (demasiada agua), o falta de amasado para desarrollar el gluten.
Solución: Resiste la tentación de añadir mucha harina. Usa una rasqueta para manipularla. Puedes humedecer ligeramente tus manos con agua o aceite para evitar que se pegue. Si es una masa de alta hidratación, la pegajosidad es normal; el amasado francés o los pliegues y reposos son clave.
¿Cómo congelar la masa correctamente? Causa probable: No saber el momento adecuado o la forma correcta de almacenar.
Solución: Congela la masa después de la primera fermentación y boleado. Forma las bolas individuales, úntalas ligeramente con aceite, envuélvelas muy bien en film transparente (sin aire) y luego guárdalas en una bolsa de congelación hermética. Para descongelar, pásalas a la nevera la noche anterior y luego atempéralas a temperatura ambiente antes de estirar.

Lee también: Masa pizza casera: el secreto para un sabor y textura de pizzería

Experimenta y lleva tu masa de pizza al siguiente nivel

Una vez que domines la receta básica, te animo a explorar nuevas posibilidades y personalizar tu masa. La panificación es un arte que permite mucha experimentación, y la masa de pizza no es una excepción. Aquí te dejo un par de ideas para empezar:

Incorpora harinas alternativas:

Si buscas un sabor más rústico y una textura diferente, prueba a sustituir una parte de la harina de fuerza por harinas integrales o de espelta. Empieza con una proporción pequeña, como un 10-20% del total de la harina, y ajusta la hidratación si es necesario, ya que estas harinas absorben más agua. El resultado será una pizza con notas más terrosas y un perfil nutricional enriquecido.

Atrévete con masas de alta hidratación: Para los más aventureros, las masas con una hidratación superior al 70% (es decir, más de 700 ml de agua por cada kilogramo de harina) son el camino hacia pizzas ligeras, con una miga muy abierta y grandes alvéolos en el borde, al puro estilo napolitano contemporáneo. Estas masas son más pegajosas y requieren una técnica de amasado diferente (como el amasado francés o pliegues y reposos en el bol), pero el resultado es espectacular y vale la pena el esfuerzo.

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Manuel Gastélum

Manuel Gastélum

Soy Manuel Gastélum, un apasionado de la gastronomía con más de diez años de experiencia en el sector. He trabajado en diversas cocinas y he colaborado con chefs reconocidos, lo que me ha permitido adquirir un amplio conocimiento sobre técnicas culinarias y tendencias gastronómicas. Mi especialización se centra en la fusión de sabores tradicionales y contemporáneos, buscando siempre innovar en cada plato. Mi enfoque se basa en la autenticidad y la calidad de los ingredientes, ya que creo firmemente que una buena comida comienza con productos frescos y de origen local. A través de mis escritos en bestfood.es, mi objetivo es compartir recetas, consejos y experiencias que inspiren a otros a explorar el mundo de la gastronomía, fomentando una conexión más profunda con la comida y la cultura que la rodea. Comprometido con la veracidad y la precisión, me esfuerzo por ofrecer información confiable que ayude a los lectores a mejorar sus habilidades culinarias y a disfrutar de la cocina de una manera más consciente y creativa.

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