Si tienes turrón blando de Jijona en casa y te preguntas cómo darle una segunda vida más allá de las fiestas, ¡has llegado al lugar correcto! En este artículo, te mostraré cómo transformar ese delicioso ingrediente en postres caseros espectaculares, fáciles de preparar y que te harán quedar como un auténtico chef.
Descubre cómo transformar el turrón blando en postres fáciles y deliciosos.
- Aprovecha el turrón blando de Jijona para crear postres variados y sorprendentes.
- Encuentra recetas sencillas que no requieren horno, ideales para cualquier nivel de experiencia.
- Prepara desde mousses y flanes hasta tartas y helados con ingredientes comunes de tu despensa.
- Disfruta de postres rápidos, muchos listos en menos de 30 minutos (más el tiempo de refrigeración).
- Aprende trucos para evitar errores comunes y ajustar el dulzor perfectamente en tus creaciones.
El turrón de Jijona, con su textura suave y su intenso sabor a almendra tostada y miel, es un ingrediente verdaderamente versátil en la repostería. Su cremosidad natural se integra a la perfección en cualquier mezcla, aportando un dulzor equilibrado y un aroma inconfundible. Para mí, es una forma fantástica de aprovechar esas tabletas que nos quedan después de Navidad, dándoles una nueva y deliciosa oportunidad en postres que sorprenderán a todos.
Lo mejor es que para la mayoría de estas recetas, no necesitarás ingredientes exóticos. Probablemente ya los tengas en tu despensa:
- Nata para montar (con al menos un 35% de materia grasa)
- Leche (entera o semidesnatada)
- Huevos
- Azúcar (blanco o moreno)
- Galletas tipo María o Digestive
- Mantequilla sin sal

Mousse de turrón: el postre estrella sin complicaciones
La mousse de turrón es, sin duda, uno de mis postres favoritos cuando quiero algo elegante, ligero y que no me complique la vida. Es una receta que no requiere horno y es perfecta para cualquier nivel de experiencia en la cocina. ¡Te aseguro que el resultado es espectacular!
- Prepara el turrón: Desmenuza 200 gramos de turrón blando de Jijona y caliéntalo suavemente con 50 ml de leche en un cazo o al microondas hasta que se disuelva y obtengas una pasta homogénea. Deja enfriar.
- Monta la nata: En un bol bien frío, monta 400 ml de nata (crema de leche) muy fría con 50 gramos de azúcar glas hasta que esté firme. Reserva en el frigorífico.
- Separa las yemas: Bate 3 yemas de huevo con 30 gramos de azúcar hasta que blanqueen y doblen su volumen.
- Mezcla: Incorpora la pasta de turrón fría a las yemas batidas con movimientos suaves y envolventes.
- Integra la nata: Añade la nata montada a la mezcla de turrón y yemas, también con movimientos envolventes, para no perder el aire.
- Monta las claras: En otro bol limpio, monta 3 claras de huevo a punto de nieve con una pizca de sal. Incorpóralas a la mezcla anterior con mucha delicadeza.
- Refrigera: Vierte la mousse en copas individuales o en un bol grande y refrigera un mínimo de 4 horas, o idealmente, de un día para otro.
Un truco fundamental para que tu mousse quede aireada y esponjosa es la nata. Siempre uso una nata para montar con un mínimo del 35% de materia grasa y me aseguro de que esté muy, muy fría, al igual que el bol y las varillas. Esto garantiza que monte a la perfección y aporte esa textura ligera que buscamos.
Para sorprender a tus invitados, la presentación es clave. Aquí te dejo algunas ideas:
- Decora con unos frutos rojos frescos (frambuesas, arándanos) que aportan un contraste de color y acidez.
- Espolvorea con un poco de crocanti de almendras o pistachos picados para un toque crujiente.
- Unas virutas de chocolate negro o un hilo de caramelo líquido también le van de maravilla.
- Para un toque de frescura, una ramita de menta es siempre una buena opción.
Esta mousse es perfecta para preparar con antelación. De hecho, a mí me gusta hacerla el día anterior para que los sabores se asienten bien y la textura sea ideal. Se conserva perfectamente en el frigorífico, bien tapada, durante 2-3 días. En cuanto a la congelación, técnicamente se puede, pero la textura puede cambiar ligeramente al descongelar, perdiendo parte de su esponjosidad. Si la congelas, te recomiendo consumirla como un semifrío.
Flan de turrón: un clásico más fácil que nunca
El flan de turrón es otro de esos postres que nunca fallan. Es cremoso, reconfortante y el sabor del turrón se fusiona de maravilla con la base de huevo y leche. ¡Te aseguro que es más sencillo de lo que parece!
- Prepara el caramelo: Cubre el fondo de la flanera con caramelo líquido casero o comprado.
- Tritura el turrón: Desmenuza 200 gramos de turrón blando y ponlo en un bol grande.
- Calienta la leche: Calienta 500 ml de leche entera en un cazo hasta que esté caliente, pero sin que hierva. Vierte la leche sobre el turrón y remueve bien hasta que se disuelva por completo. Si es necesario, puedes usar una batidora de mano para asegurar que no queden grumos.
- Bate los huevos: En otro bol, bate 4 huevos grandes con 100 gramos de azúcar hasta que estén bien integrados.
- Mezcla: Incorpora la mezcla de leche y turrón a los huevos batidos, removiendo suavemente.
- Cuela (opcional): Para un flan extrafino, puedes colar la mezcla antes de verterla en la flanera caramelizada.
- Cocina: Cocina el flan siguiendo uno de los métodos que te explico a continuación.
- Enfría y desmolda: Una vez cocido, deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera al menos 4 horas antes de desmoldar.
Para cocinar el flan de turrón, tienes dos opciones principales. La tradicional es al horno, al baño maría, que le da una textura muy suave y uniforme. Para ello, precalienta el horno a 180°C, coloca la flanera dentro de una bandeja con agua caliente (que llegue a la mitad de la flanera) y hornea durante unos 45-60 minutos, o hasta que al pinchar con un cuchillo, este salga limpio. La otra opción, mucho más rápida y que me encanta para el día a día, es el microondas. Vierte la mezcla en un molde apto para microondas y cocina a potencia media-alta (unos 600-700W) durante 10-15 minutos, revisando cada 3-4 minutos para evitar que se desborde. La clave es que el centro esté casi cuajado, pero aún un poco tembloroso.
Si te animas a hacer el caramelo líquido casero, te aseguro que vale la pena. Es muy sencillo:
- Pon 100 gramos de azúcar y 2 cucharadas de agua en un cazo a fuego medio.
- No remuevas con cuchara; solo mueve el cazo suavemente para que el azúcar se disuelva.
- Deja que se cocine hasta que adquiera un color dorado ámbar. Retira del fuego justo antes de que se oscurezca demasiado para evitar que se amargue.
- Vierte rápidamente en el fondo de la flanera, moviéndola para que cubra toda la base. Ten cuidado, ¡estará muy caliente!

Tartas de turrón sin horno: éxito garantizado
Las tartas de turrón sin horno son un clásico moderno que ha conquistado muchísimas mesas, y con razón. Son increíblemente fáciles de hacer, no requieren encender el horno y el resultado es una tarta cremosa, con una base crujiente y un sabor a turrón que enamora. Yo las preparo a menudo porque son perfectas para cualquier celebración o simplemente para darte un capricho.
- Prepara la base: Elabora una base de galletas trituradas y mantequilla, compactándola bien en el molde.
- Prepara el relleno: Combina el turrón blando desmenuzado con nata, queso crema o cuajada, y un poco de azúcar.
- Calienta y disuelve: Calienta la mezcla suavemente hasta que el turrón esté completamente disuelto y la mezcla sea homogénea.
- Vierte y enfría: Vierte el relleno sobre la base de galletas y refrigera durante varias horas hasta que cuaje.
- Decora: Una vez cuajada, decora a tu gusto y sirve.
Para elaborar la base de galleta perfecta, mi truco es usar una buena proporción de galletas y mantequilla. Necesitarás:
- Tritura finamente unos 200 gramos de galletas tipo María o Digestive. Puedes hacerlo con una picadora o metiéndolas en una bolsa y golpeando con un rodillo.
- Derrite 100 gramos de mantequilla sin sal.
- Mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida hasta obtener una pasta arenosa.
- Vierte la mezcla en un molde desmontable (de unos 20-22 cm de diámetro) forrado con papel de horno en la base.
- Compacta muy bien la base con la ayuda del dorso de una cuchara o un vaso. Es importante que quede bien prensada para que no se desmorone al cortar. Refrigera mientras preparas el relleno.
El relleno cremoso es el corazón de la tarta. Para lograr esa textura suave y un sabor equilibrado, te sugiero lo siguiente:
- Desmenuza 250 gramos de turrón blando.
- En un cazo, calienta 500 ml de nata para montar (35% M.G.) con 100 gramos de queso crema (tipo Philadelphia) y 50 gramos de azúcar (ajusta al gusto, ya que el turrón es dulce).
- Añade el turrón desmenuzado y remueve a fuego medio hasta que se disuelva por completo y la mezcla esté caliente y homogénea.
- Si quieres una tarta más firme, puedes añadir 2 sobres de cuajada en polvo (previamente disueltos en un poco de leche fría) a la mezcla caliente, y remover sin parar hasta que espese ligeramente.
- Retira del fuego y deja templar un poco antes de verter sobre la base de galletas.
Una vez que hayas vertido el relleno sobre la base de galletas, la paciencia es tu mejor aliada. El tiempo de reposo en la nevera es crucial para que la tarta cuaje y adquiera la consistencia deseada. Yo siempre la dejo un mínimo de 6 horas, pero si puedes prepararla la noche anterior, mucho mejor. Así te aseguras de que estará perfectamente firme y lista para desmoldar y disfrutar.

Helados y sorbetes de turrón: la opción refrescante
Cuando el calor aprieta o simplemente te apetece un postre frío y diferente, el turrón blando también es un ingrediente estrella. Me encanta cómo su sabor se intensifica en el frío, creando un helado o sorbete que es una verdadera delicia. Es una forma estupenda de disfrutar del turrón en cualquier época del año.
Aquí te dejo una receta sencilla de helado de turrón que no te pedirá una heladera y que te conquistará por su cremosidad:
- Tritura el turrón: Desmenuza 200 gramos de turrón blando y tritúralo con 200 ml de leche condensada hasta obtener una pasta homogénea.
- Monta la nata: En un bol muy frío, monta 500 ml de nata para montar (35% M.G.) hasta que esté firme, pero sin pasarte para que no se corte.
- Mezcla: Incorpora la mezcla de turrón y leche condensada a la nata montada con movimientos suaves y envolventes, para no perder el aire.
- Congela: Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador, tápalo bien y congela durante al menos 6 horas, o idealmente, de un día para otro.
Para conseguir una textura cremosa y perfecta en el helado de turrón sin necesidad de usar una heladera, tengo un par de trucos infalibles:
- Remueve cada cierto tiempo: Durante las primeras 3-4 horas de congelación, saca el recipiente del congelador cada hora y remueve la mezcla enérgicamente con un tenedor o unas varillas. Esto ayuda a romper los cristales de hielo que se forman y a conseguir una textura mucho más suave y cremosa.
- Saca del congelador antes de servir: Unos 10-15 minutos antes de servir, saca el helado del congelador y déjalo a temperatura ambiente. Así estará más fácil de manipular y tendrá la cremosidad ideal.
Postres de cuchara en minutos: soluciones rápidas
A veces, el antojo de dulce llega de repente y no tenemos tiempo para elaboraciones complejas. Para esos momentos, el turrón blando es un aliado fantástico, permitiéndonos crear postres de cuchara deliciosos en cuestión de minutos. Son soluciones rápidas que siempre tengo en mente.
Un batido cremoso de turrón es una merienda o postre exprés que me encanta por su simplicidad y sabor:
- Desmenuza 100 gramos de turrón blando.
- Ponlo en la batidora con 250 ml de leche fría (o tu bebida vegetal favorita, como la de almendras).
- Añade una cucharadita de miel si quieres un extra de dulzor, aunque el turrón ya es bastante dulce.
- Bate a máxima potencia hasta obtener una mezcla homogénea y espumosa.
- Sirve inmediatamente en un vaso alto, puedes decorarlo con un poco de canela en polvo o unas almendras picadas.
Las natillas de turrón son un giro delicioso al postre tradicional, aportando el sabor característico del turrón blando. Aquí te explico cómo hacerlas:
- En un cazo, calienta 500 ml de leche con una rama de canela y la piel de medio limón (solo la parte amarilla). Deja infusionar unos minutos y retira la canela y el limón.
- En un bol, bate 3 yemas de huevo con 80 gramos de azúcar y 20 gramos de maicena (fécula de maíz) hasta que no queden grumos.
- Desmenuza 150 gramos de turrón blando y añádelo a la leche caliente, removiendo hasta que se disuelva por completo.
- Vierte la leche con turrón caliente sobre la mezcla de yemas, sin dejar de remover.
- Vuelve a poner la mezcla en el cazo a fuego medio-bajo y remueve constantemente hasta que espese. No dejes que hierva.
- Retira del fuego, vierte en cuencos individuales y deja enfriar. Refrigera al menos 2 horas antes de servir.
Evita errores comunes al cocinar con turrón
Aunque el turrón blando es un ingrediente muy agradecido y fácil de integrar en la mayoría de las recetas, hay pequeños detalles que, si los tienes en cuenta, te asegurarán el éxito y evitarán frustraciones. Como en todo en la cocina, la observación es clave.
Uno de los problemas que a veces me encuentro es que una mezcla se "corte" al incorporar el turrón, especialmente si estamos trabajando con lácteos o huevos. Esto suele ocurrir por diferencias de temperatura bruscas o por un exceso de batido. Para evitarlo, asegúrate de que el turrón esté bien disuelto y templado antes de añadirlo a otras mezclas. Si lo has calentado, déjalo enfriar un poco. Si la mezcla se corta, a veces se puede arreglar batiéndola con una batidora de mano a velocidad baja y añadiendo un chorrito de leche fría, pero lo mejor es prevenir.
Otro punto importante es el ajuste del nivel de dulzor. El turrón blando ya es bastante dulce por sí mismo, por lo que mi recomendación es reducir la cantidad de azúcar que normalmente usarías en una receta. Siempre es mejor probar la mezcla antes de añadir todo el azúcar indicado y ajustarlo a tu gusto. Si te pasas, puedes intentar equilibrar con un toque de sal o un ingrediente ligeramente ácido, como un poco de zumo de limón o ralladura de cítricos, pero lo ideal es ser precavido desde el principio.
