Encuentra tu plato perfecto: Las mejores recetas con pasta para cada ocasión
Como experto en la cocina, sé que cada día es diferente y requiere una solución culinaria a medida. Por eso, he seleccionado una serie de propuestas que te ayudarán a decidir qué preparar:
- Recetas rápidas listas en menos de 30 minutos.
- Clásicos de la cocina italiana para sentirte como en una trattoria.
- Platos saludables y deliciosos con verduras de temporada.
- Ideas originales para sorprender, como recetas "one-pot" o pasta al horno.

Recetas de pasta listas en menos de 30 minutos para salvar tu semana
A veces, el tiempo es oro, pero eso no significa que debamos renunciar a un plato delicioso. Estas recetas son mis favoritas cuando necesito algo rápido y reconfortante sin sacrificar el sabor.
Espaguetis aglio, olio e peperoncino
Un clásico italiano que demuestra que la sencillez puede ser sublime, listo en un abrir y cerrar de ojos y con un toque picante que despierta el paladar.
- 200 g de espaguetis
- 3 dientes de ajo
- 1 guindilla fresca (o al gusto)
- Aceite de oliva virgen extra
- Perejil fresco picado
- Sal al gusto
- Cocer los espaguetis en abundante agua con sal hasta que estén al dente.
- Mientras, laminar los ajos y picar la guindilla.
- En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva, dorar el ajo y la guindilla a fuego suave para que no se quemen.
- Escurrir la pasta (reservando un poco de agua de cocción) y añadirla directamente a la sartén con el ajo y la guindilla.
- Saltear un minuto, añadiendo un poco de agua de cocción si es necesario para crear una ligera emulsión.
- Espolvorear con perejil fresco picado y servir inmediatamente.
Macarrones cremosos con chorizo
Una opción reconfortante y llena de sabor, perfecta para esos días en los que buscas un plato contundente y fácil de hacer.
- 250 g de macarrones
- 100 g de chorizo fresco (sin piel y desmenuzado)
- 1 cebolla pequeña
- 200 ml de nata para cocinar (crema de leche)
- 50 g de queso parmesano rallado
- Aceite de oliva
- Sal y pimienta al gusto
- Cocer los macarrones según las instrucciones del paquete.
- Mientras, picar finamente la cebolla.
- En una sartén, calentar un poco de aceite y sofreír la cebolla hasta que esté transparente.
- Añadir el chorizo desmenuzado y cocinar hasta que suelte su grasa y esté dorado.
- Incorporar la nata para cocinar y dejar que hierva suavemente durante 2-3 minutos.
- Escurrir los macarrones y añadirlos a la sartén con la salsa.
- Remover bien, añadir el queso parmesano y mezclar hasta que esté cremoso. Salpimentar al gusto y servir.
Fusilli con pesto de rúcula y nueces
Una alternativa fresca y aromática al pesto tradicional, ideal para una comida ligera y llena de nutrientes.
- 200 g de fusilli
- 70 g de rúcula fresca
- 50 g de nueces peladas
- 1 diente de ajo pequeño
- 50 g de queso parmesano rallado
- 80 ml de aceite de oliva virgen extra
- Zumo de medio limón
- Sal y pimienta negra recién molida
- Cocer los fusilli en agua con sal hasta que estén al dente.
- Mientras, preparar el pesto: en un procesador de alimentos, combinar la rúcula, las nueces, el ajo, el parmesano, el zumo de limón, sal y pimienta.
- Triturar, añadiendo el aceite de oliva poco a poco hasta obtener una salsa homogénea pero con algo de textura.
- Escurrir los fusilli y mezclarlos inmediatamente con el pesto de rúcula.
- Servir caliente o templado, decorando con unas nueces picadas si se desea.

Los grandes clásicos italianos que te harán sentir como en una trattoria
No hay nada como los clásicos para transportarte directamente al corazón de Italia. Estas son mis versiones de algunas de las salsas más icónicas, preparadas con el respeto que merecen.
Auténtica salsa boloñesa
La boloñesa es mucho más que una salsa de tomate con carne; es un guiso lento y lleno de matices que, en mi opinión, mejora con las horas. La clave está en la paciencia y en la calidad de los ingredientes.
- El sofrito: Comenzamos con una base de sofrito (soffritto) con cebolla, zanahoria y apio finamente picados, cocinados a fuego muy lento en aceite de oliva hasta que estén tiernos y dulces.
- La carne: Añadimos carne picada de ternera (y opcionalmente un poco de cerdo) y la doramos bien, rompiéndola con una cuchara de madera para que quede suelta.
- El vino y la leche: Desglasamos con vino tinto (o blanco, si lo prefieres) y dejamos que se evapore el alcohol. Luego, un truco que le da una cremosidad especial es añadir un vaso de leche y dejar que se absorba completamente.
- El tomate: Incorporamos tomate triturado de buena calidad y un poco de concentrado de tomate.
- Cocción lenta: Cubrimos con caldo de carne o agua y dejamos cocer a fuego muy bajo durante al menos 2-3 horas, o incluso más. Cuanto más tiempo, mejor. La salsa debe burbujear suavemente y reducirse hasta obtener una consistencia espesa y rica.
- Ajustes finales: Rectificamos de sal y pimienta. Esta salsa es perfecta para acompañar tagliatelle o pappardelle.
Carbonara tradicional (sin nata)
La carbonara es, para mí, una de las salsas más malinterpretadas fuera de Italia. La auténtica carbonara no lleva nata, y el secreto de su cremosidad reside en la emulsión perfecta de yemas de huevo, queso Pecorino Romano, guanciale crujiente y el almidón del agua de cocción de la pasta.- El guanciale: Cortamos el guanciale (papada de cerdo curada) en tiras y lo cocinamos en una sartén sin aceite hasta que esté crujiente y haya soltado toda su grasa. Retiramos el guanciale y reservamos la grasa.
- La mezcla de huevo y queso: En un bol, batimos yemas de huevo (una por cada 50g de pasta, aproximadamente) con una buena cantidad de Pecorino Romano rallado y pimienta negra recién molida.
- La pasta: Cocemos la pasta (espaguetis o rigatoni son ideales) en abundante agua con sal hasta que esté muy al dente.
- La emulsión: Escurrimos la pasta y la añadimos inmediatamente a la sartén donde cocinamos el guanciale, con un poco de la grasa reservada. Añadimos un cucharón del agua de cocción de la pasta caliente al bol de las yemas y el queso, removiendo rápidamente para crear una crema.
- Mezclar y servir: Vertemos esta crema sobre la pasta en la sartén, fuera del fuego, y removemos vigorosamente. El calor residual de la pasta y el agua de cocción cocinarán las yemas sin que se cuajen, creando una salsa sedosa. Añadimos el guanciale crujiente y servimos de inmediato.
Tallarines Alfredo con pollo
Aunque la versión original del Alfredo es más sencilla, la combinación con pollo se ha popularizado enormemente y es una delicia cremosa. Aquí te doy mi enfoque para una salsa jugosa y envolvente.
- Preparar el pollo: Cortamos pechugas de pollo en tiras o cubos y las sazonamos con sal, pimienta y un poco de ajo en polvo. Las doramos en una sartén con mantequilla hasta que estén cocidas y ligeramente caramelizadas. Retiramos y reservamos.
- La base de la salsa: En la misma sartén, derretimos más mantequilla a fuego bajo. Añadimos nata para cocinar (crema de leche) y dejamos que hierva suavemente.
- El queso: Incorporamos una generosa cantidad de queso parmesano rallado y removemos constantemente hasta que se derrita y la salsa espese. Es importante hacerlo a fuego bajo para que el queso se integre bien y no se formen grumos.
- Integrar y servir: Añadimos los tallarines recién cocidos y escurridos a la salsa, junto con el pollo reservado. Mezclamos bien para que la pasta se impregne de la cremosidad de la salsa. Si la salsa está muy espesa, podemos añadir un poco de agua de cocción de la pasta. Servimos caliente, espolvoreado con más parmesano y perejil fresco.

Recetas con pasta y verduras que no sacrifican el sabor
La pasta es una base fantástica para incorporar verduras y crear platos saludables y llenos de color. Para mí, es una forma deliciosa de asegurar que comemos bien sin aburrirnos.
Pasta integral con brócoli y tomates secos
Una combinación ganadora que aporta fibra, vitaminas y un sabor intenso. El brócoli, tierno y los tomates secos, concentrados, crean un contraste delicioso.
- Pasta integral (penne o fusilli)
- Brócoli fresco
- Tomates secos en aceite
- Ajo laminado
- Aceite de oliva virgen extra
- Parmesano rallado (opcional)
- Sal y pimienta
Lasaña de verduras de temporada
Una lasaña ligera pero igualmente gratificante, ideal para aprovechar las verduras frescas de cada estación. Mi consejo clave es usar una buena bechamel ligera y capas generosas de verduras asadas o salteadas.
- Placas de lasaña (frescas o precocidas)
- Verduras de temporada (calabacín, berenjena, pimiento, espinacas, champiñones)
- Salsa bechamel ligera
- Queso rallado para gratinar
- Tomate frito casero (opcional)
- Aceite de oliva, sal, pimienta y hierbas aromáticas
Saltear o asar las verduras cortadas en láminas o cubos. Montar la lasaña alternando capas de bechamel, placas de pasta, verduras y, si se desea, una fina capa de tomate. Terminar con bechamel y queso para gratinar. Hornear hasta que esté dorada y burbujeante.
Ensalada de pasta mediterránea
Fresca, colorida y perfecta para los días cálidos o como una solución práctica para llevar en táper al trabajo. Es una de mis favoritas para las comidas al aire libre.
- Pasta corta (fusilli, lacitos)
- Tomates cherry
- Pepino
- Pimiento verde y rojo
- Aceitunas negras o kalamata
- Queso feta desmenuzado
- Cebolla morada (opcional)
- Aderezo: Aceite de oliva virgen extra, vinagre de vino tinto, orégano, sal y pimienta
Cocer la pasta y enfriarla. Cortar todas las verduras en trozos pequeños. Mezclar la pasta fría con todas las verduras, las aceitunas y el queso feta. Preparar un aderezo con aceite de oliva, vinagre, orégano, sal y pimienta, y aliñar la ensalada justo antes de servir. Dejar reposar unos minutos para que los sabores se mezclen bien.
Ideas creativas para llevar tus platos de pasta a otro nivel
Si te apetece experimentar o simplemente probar algo diferente, estas ideas te abrirán un mundo de posibilidades. Desde la comodidad de una "one-pot" hasta el placer de unos gnocchi caseros, hay algo para cada paladar.
Pasta 'one-pot' con pollo y espinacas
La magia de la cocina "one-pot" es innegable: todo se cocina en una sola olla, lo que significa menos cacharros que lavar y un sabor increíblemente integrado. Esta receta es un ejemplo perfecto de ello.
Simplemente se añaden todos los ingredientes (pasta, caldo, pollo troceado, espinacas, ajo, cebolla, especias) a una olla grande. Se lleva a ebullición y luego se reduce el fuego, cocinando a fuego lento y removiendo ocasionalmente hasta que la pasta esté cocida y el líquido se haya absorbido, creando una salsa cremosa y deliciosa. Es una solución ideal para una cena rápida y nutritiva.
Pasta al horno con cuatro quesos
Una opción gratinada e irresistible, perfecta para una comida familiar o cuando quieres darte un capricho. La combinación de quesos crea una capa dorada y burbujeante que es pura tentación.
Cocer la pasta al dente y mezclarla con una salsa cremosa de cuatro quesos (por ejemplo, mozzarella, cheddar, parmesano y gorgonzola) y un poco de bechamel. Trasladar a una fuente de horno, espolvorear con más queso y hornear hasta que la superficie esté dorada y crujiente. Es un plato contundente que siempre triunfa.Gnocchi caseros con salsa de salvia y mantequilla: más fácil de lo que crees
Preparar gnocchi en casa puede parecer intimidante, pero te aseguro que es un proceso gratificante y más sencillo de lo que imaginas. La clave está en no trabajar demasiado la masa.
- Prepara las patatas: Cocer patatas (preferiblemente harinosas) con piel hasta que estén muy tiernas. Pelarlas en caliente y pasarlas por un pasapurés o machacarlas muy bien hasta obtener un puré sin grumos. Dejar enfriar un poco.
- Forma la masa: En una superficie enharinada, haz un volcán con el puré de patatas. Añade un huevo batido, una pizca de sal y poco a poco, harina (la cantidad dependerá de la humedad de las patatas). Amasa suavemente, solo hasta que los ingredientes se integren y obtengas una masa manejable y ligeramente pegajosa. No amases en exceso, o los gnocchi quedarán duros.
- Corta los gnocchi: Divide la masa en porciones y forma cilindros largos de unos 2 cm de grosor. Corta cada cilindro en trozos de 2-3 cm. Si quieres, puedes pasar cada trozo por la parte trasera de un tenedor para crear las típicas estrías que ayudan a retener la salsa.
- Cocina los gnocchi: Hierve abundante agua con sal. Cuando el agua esté hirviendo, añade los gnocchi en tandas. Estarán listos cuando floten a la superficie (unos 2-3 minutos). Retíralos con una espumadera.
- Prepara la salsa: En una sartén, derrite mantequilla a fuego bajo. Añade hojas de salvia fresca y deja que se doren ligeramente, infusionando la mantequilla.
- Sirve: Añade los gnocchi cocidos directamente a la sartén con la salsa de salvia y mantequilla. Saltea suavemente durante un minuto para que se impregnen bien. Sirve inmediatamente con queso parmesano rallado.
Errores comunes al cocinar pasta y cómo evitarlos para siempre
Incluso los cocineros más experimentados pueden caer en ciertos errores al preparar pasta. Aquí te comparto algunos de los más comunes y cómo evitarlos para que tu pasta quede perfecta, siempre al dente y lista para absorber cualquier salsa.
- Error: Añadir aceite al agua de cocción. Solución: En mi experiencia, esto es un mito. El aceite no evita que la pasta se pegue (para eso, usa suficiente agua y remueve al principio) y, lo que es peor, crea una capa resbaladiza que impide que la salsa se adhiera correctamente a la pasta. ¡Evítalo!
- Error: Tirar toda el agua de la cocción. Solución: El agua de cocción de la pasta es un tesoro. Contiene almidón que ayuda a ligar las salsas, dándoles una cremosidad y una textura inigualables. Siempre recomiendo reservar al menos una taza antes de escurrir la pasta.
- Error: Cocer la pasta en una olla pequeña o con poca agua. Solución: La pasta necesita espacio para moverse y expandirse. Utiliza una olla grande con abundante agua (al menos 1 litro por cada 100g de pasta) para que la cocción sea uniforme y no se pegue.
- Error: No salar el agua o salarla poco. Solución: El agua de cocción debe estar tan salada como el mar. La sal es el único momento en que puedes sazonar la pasta por dentro. Calcula aproximadamente 10 gramos de sal por cada litro de agua.
- Error: Enjuagar la pasta después de cocerla. Solución: Esto elimina el almidón superficial, que es esencial para que la salsa se adhiera. Solo se enjuaga la pasta si vas a preparar una ensalada fría y quieres detener la cocción y evitar que se pegue. Para platos calientes, escúrrela y úsala de inmediato.
- Error: Cocer la pasta hasta que esté blanda. Solución: El punto perfecto es "al dente", es decir, firme al morder pero cocida. Para conseguirlo, sigue las instrucciones del paquete y prueba la pasta un minuto antes del tiempo indicado. Una pasta al dente es más sabrosa y tiene una mejor textura.
